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Epidemiología del padecimiento
En México, el cáncer de mama es una de las principales causas de muerte en mujeres y además, comprende la segunda causa de muerte en las mujeres de entre 40 y 49 años de edad. De hecho, en 2005 fue la octava causa de ingreso hospitalario con 14,981 casos (0.3%). Con relación a otros tipos de cáncer, la prevalencia de cáncer de mama ocupó el primer lugar en México. Cerca de 18% de los casos de cáncer de mama se diagnostican en mujeres entre 40 y 49 años de edad, mientras que alrededor de 77% de las mujeres con este tipo de cáncer son mayores de 50 años en el momento del diagnóstico, aunque se han presentado casos en mujeres entre 20 y 30 años.
Diariamente se registran alrededor de 10 muertes en nuestro país por esta causa. En otras palabras, cada 2 horas y 20 minutos, fallece una mujer mexicana por cáncer de mama. De acuerdo a cifras del INEGI se evidencia la gravedad de este problema. En 10 años, de 1992 al 2002 el número de defunciones se incrementó en un 51%. Tan sólo en el 2002 se registraron 3,861 muertes. El 65% de las mujeres fallecidas por este padecimiento forman parte del grupo productivo de 35 a 64 años de edad.
Historia Natural de la Enfermedad
Se denomina cáncer de mama al un crecimiento anormal y desordenado de células malignas dentro de la glándula mamaria. Este crecimiento anormal debe, además, poseer la cualidad de invadir otros órganos para ser considerada como cáncer y no meramente como un tumor benigno.
La glándula mamaria está formada por una serie de lóbulos y lobulillos que producen leche tras el parto y que están conectados mediante unos conductos delgados, a modo de ramas de un árbol, que son los que conducen la leche al pezón, durante la lactancia.
En estos conductos se desarrolla el cáncer de mama más frecuente que es el cáncer ductal, el otro tipo de cáncer de mama es el carcinoma lobular.
Existen diferentes tipos de cáncer de mama:
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Carcinoma inflamatorio: Se trata de un tipo poco común de cáncer, representa un 1% del total de los tumores cancerosos de mama. Es agresivo y de rápido crecimiento. Hace enrojecer la piel del seno y aumentar su temperatura. La apariencia de la piel se vuelve gruesa y ahuecada, como la de una naranja y pueden aparecer arrugas y protuberancias. Estos síntomas se deben al bloqueo que producen las células cancerosas sobre los vasos linfáticos.
Las causas del cáncer de seno aún no se conocen del todo, existen varias teorías acerca de su formación pero la medicina moderna aún no tiene clara una posible causa, sin embargo existen ciertos factores de riesgo que elevan la posibilidad de que se presente en una mujer:
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Edad: A partir de los 30 años se corre mayor riesgo
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Antecedentes familiares: Mujeres con abuelas, madres, hijas o hermanas que han padecido la enfermedad son más propensas a desarrollar cáncer
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Menarquia precoz: La aparición de la primera regla antes de los doce años es un factor determinante, ya que el tejido mamario se encuentra expuesto un mayor tiempo a la acción hormonal
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Menopausia tardía: Las mujeres con una menopausia después de los 52 años tienen mayor riesgo de cáncer, debido, igualmente a la exposición de la acción hormonal
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Obesidad: Se ha comprobado que las dietas ricas en grasas favorecen el desarrollo de cáncer de mama
Signos y Síntomas de la enfermedad
En las primeras etapas del cáncer de mama no se experimentan síntomas que puedan indicar su presencia. El dolor en la mama no es un signo de cáncer aunque el 10% de las mujeres con cáncer de seno lo experimentan sin que se palpe ninguna masa.
El primer signo del desarrollo de cáncer de mama es un bulto que, al tacto, se nota diferente del tejido mamario que lo rodea. Se suele notar con bordes irregulares y duro; y por lo regular no produce dolor al tocarlo. En ocasiones aparecen cambios de color y tirantez en la piel de la zona afectada.
No todos los tumores malignos presentan estas características pues algunos tienen bordes regulares y son suaves al tacto. Por este motivo, cuando se detecte cualquier anomalía se debe consultar con el médico.
En las primeras fases, el bulto bajo la piel se puede desplazar con los dedos. En fases más avanzadas, el tumor suele estar adherido a la pared torácica o a la piel que lo recubre y no se desplaza. Incluso los ganglios linfáticos ubicados en las axilas pueden aumentar de tamaño. Los síntomas de estas etapas son muy variados y dependen del tamaño y la extensión del tumor.
Otros síntomas que pueden aparecer son:
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Dolor o retracción del pezón
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Irritación o hendiduras de la piel
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Inflamación de una parte del seno
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Enrojecimiento o descamación de la piel o del pezón
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Secreción por el pezón, que no sea leche materna.
Tratamiento Farmacológico y no farmacológico
El tratamiento contra el cáncer de mamá se determina a partir de diversos factores: tipo de cáncer, tamaño del tumor, que tan avanzada está la enfermedad y si existen ganglios linfáticos inflamados. Por lo general, cuando el tumor es menor de 1 cm de diámetro, la cirugía es suficiente para terminar con el cáncer y no se precisa de quimioterapia.
No obstante, hay pocos casos en los que no se requiera un tratamiento complementario a la cirugía, bien con quimioterapia o con hormonoterapia.
Actualmente el factor pronóstico más importante sigue siendo la afectación ganglionar: el número de ganglios afectados ayuda al oncólogo a seleccionar el tratamiento posterior.
Si el médico lo determina, será necesaria la quimioterapia para exterminar cualquier célula cancerosa que haya podido quedar en el tejido o que se encuentre en el organismo. Este tratamiento consiste en la administración de medicamentos que destruyen las células malignas y evitan la aparición del tumor en otras partes del cuerpo.
Existen varias vías de administración, pero las más frecuentes son la vía oral y la vía intravenosa.
La mayor parte de las mujeres después de ser operadas reciben tratamiento con quimioterapia, sólo el 10% del total no reciben atención postoperatoria principalmente porque no tienen afectados los ganglios y que el tumor es menor de 1cm, y/o los receptores hormonales son positivos.
Otra parte fundamental del tratamiento es la radioterapia que consiste en el empleo de rayos de alta energía, como rayos X, para destruir o disminuir el número de células cancerosas.
Es un tratamiento local que se administra después de la cirugía conservadora pero cuando se emplea después de la mastectomía es porque se considera que existe riesgo de que el tumor se reproduzca. Por lo general el tratamiento radiológico dura entre 20 y 30 días.
Tanto la quimioterapia como la radioterapia producen varios efectos secundarios adversos, pues se trata de procedimientos fuertes que suelen afectar varias partes del cuerpo. Sin embargo, aunque se trate de efectos muy molestos, pueden ser superados si se consulta con el médico sobre las medidas que se deben tener.
Hoy en día, más que a la curación se le está dando un peso muy importante a la prevención, para ello es importante que todas las mujeres se hagan una revisión mensual de sus senos, esta es la técnica correcta para hacerlo:
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Coloca las manos en las caderas y fíjate en el tamaño, la forma y el color de tus senos
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Luego sube tus brazos y colócalos sobre tu cabeza, de nuevo fíjate en la forma y el tamaño de cada mama, incluso en la textura de tu piel, también debes prestar atención a la forma de tu pezón y la areola.
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Ahora baja tus brazos y agáchate un poco. Vuelve a fijarte en tus senos exactamente igual que en los pasos anteriores.
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Con mucho cuidado y sin ejercer presión, pasa las yemas de tus dedos por tu seno izquierdo como si formaras una espiral, siente con mucha atención toda la estructura y forma. Después repite la operación pero ahora haciendo círculos concéntricos.
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Ahora resbala tus dedos por toda la mama de arriba hacia abajo, incluyendo la parte de la axila. Si es necesario usa un poco de crema.
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Luego, partiendo de tu pezón, divide tu seno en ocho partes y realiza la exploración como si estuvieras formando los picos de una estrella.
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Ahora, presiona tu pezón y observa si sale algún líquido de éste o si hay hundimiento. Revisa que tenga movilidad.
Repite la misma operación con tu seno derecho. Si te es más cómodo puedes hacer el examen mientras te bañas, de esta manera tus dedos resbalarán mejor por tu piel. Recuerda que debes prestar atención si hay hundimientos, bultos o bolitas. En caso de encontrar anomalías, no te alarmes, acude con tu médico para que te realice una mamografía, con este examen él podrá determinar si lo que está en tu mama merece mucha más atención y por tanto otras pruebas que confirmen el diagnóstico.
Fuentes que pueden ser consultadas para obtener más información
Para mayor información puede consultar a las siguientes páginas.
www.fundacioncima.org
www.todocancer.org
Es importante que recuerde que no existe sustituto para el consejo que su médico puede darle, ya que él conoce su historia médica y lo ha examinado en persona. El servicio e información que aquí presentamos pretende complementar información y ayudarle a comprender algunas implicaciones de esta enfermedad. No tome decisiones en su tratamiento sin consultarlo antes con su especialista.
AstraZeneca México, 2008.