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Epidemiología del padecimiento
En la última década se ha incrementado hasta 5 veces el número de mexicanos que tienen problemas de dislipidemia, lo que representa aproximadamente el 43.3% de personas mayores de 20 años de edad con problemas asociados a enfermedades isquémicas coronarias, de acuerdo con la encuesta ENSANUT 2006 y las asociaciones nacionales de cardiólogos.
Las dislipidemias más frecuentes en nuestro país son: tener el colesterol bueno (HDL) bajo y la hipertrigliceridemia. Aproximadamente el 48.4% de los adultos con edades entre 20 y 69 años que viven en zonas urbanas y el 42.3% tiene concentraciones altas de triglicéridos.
La dislipidemia puede desencadenar complicaciones como infartos cerebrales o al miocardio y otras enfermedades crónico degenerativas, su prevalencia es aún mayor en sujetos con diabetes, hipertensión arterial o sobrepeso. Por ello, todo médico de primer contacto debe ser capaz de diagnosticar y tratar las dislipidemias más frecuentes.
Historia Natural de la Enfermedad
Existen dos tipos de lípidos que son importantes para el correcto funcionamiento de nuestro organismo: los triglicéridos y el colesterol, el cuerpo es capaz de producirlos pero también los obtiene a través de los alimentos que ingerimos. Ambas son sustancias grasas en la sangre, pero debido a que el agua y el aceite no se mezclan y la mayor parte de la sangre es agua, estos lípidos son transportados por unas proteínas especiales llamadas lipoproteínas.
Cuando una persona presenta alteraciones de este tipo de lipoproteínas, se diagnostica dislipidemia. Una forma común de dislipidemia es lo que se conoce como colesterol alto o hipercolesterolemia o hiperlipidemia; sin embargo el término dislipidemia es el más adecuado para describir este padecimiento ya que no sólo se trata de un simple aumento de lípidos en la sangre, si no de alteraciones en las proporciones de otras sustancias, como las proteínas que transportan estos lípidos desde y hacia los diferentes órganos y tejidos a través del torrente sanguíneo.
Existen dos tipos principales de lipoproteínas o colesterol, que los doctores miden:
1) Las lipoproteínas de baja densidad o LDL, que son las que distribuyen el colesterol por todo el cuerpo a través de torrente sanguíneo. Si los niveles de LDL se elevan en la sangre, el colesterol se va acumulando en las paredes de las arterias, en forma de pequeños bultos que pueden bloquear el libre flujo de sangre y ocasionar serios problemas de salud, por eso al colesterol de tipo LDL se le conoce como colesterol malo.
2) Las lipoproteínas de alta densidad o HDL, que también son como vehículos, ayudan a recoger todos esos bultos de LDL que se van quedando, estos paquetes son llevados fuera de las paredes de los vasos sanguíneos, por eso este tipo de lípidos HDL recibe el nombre de colesterol bueno
Así que es importante que identifiques tu colesterol LDL como “low”, palabra en inglés que significa “bajo” y HDL como “high” que quiere decir “alto”.
Otra clase de dislipidemia es tener el colesterol bueno (HDL) bajo, o niveles altos de triglicéridos conocidos como hipertrigliceridemia.
La dislipidemia puede originarse debido a varios factores como son un hígado enfermo, alteraciones en la glándula tiroides o la diabetes, aunque también el factor hereditario puede desencadenar dislipidemia.
Signos y Síntomas de la enfermedad
La dislipidemia, al igual que la hipercolesterolemia, es una enfermedad silenciosa, su formación es lenta, por lo que sólo presenta síntomas hasta que ha avanzado provocando otras complicaciones; por lo que se recomienda la revisión periódica con el médico para detectarla a tiempo.
En la dislipidemia avanzada se pueden presentar erupciones llamadas xantomas que se forman en zonas donde hay tendones, o lipomas (abscesos) que se forman en la piel y glúteos. Así como la lipemia retinalis que se caracteriza por un arco blanquecino alrededor de la pupila.
Los niveles de lípidos que se consideran normales son los siguientes
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Triglicéridos
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<150 mg/dl
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Colesterol total
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<200 mg/dl
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Colesterol LDL
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<100-130 mg/dl
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Colesterol HDL
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>40 mg/dl
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Tratamiento Farmacológico y no farmacológico
La siguiente tabla resume qué tipo de medidas deben ser adoptadas por las personas con dislipidemia de acuerdo a sus niveles de colesterol LDL.
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Riesgo
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Ideal LDL mg/dl
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Nivel LDL controlable por nuevo estilo de vida o cambio de medicamento
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Nivel elevado de LDL amerita considerar medicamentos
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Paciente con enfermedad coronaria
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<100
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100
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130
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Paciente que reúne 2 factores de riesgo
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<130
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130
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130-160
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Paciente sin factores de riesgo o un factor de riesgo
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<160
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160
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190
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Las siguientes sugerencias pueden ayudarte a normalizar tus niveles de colesterol y triglicéridos.
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Acude con tu médico para que pueda examinarte y recomendarte el tipo de tratamiento más adecuado a tu condición de salud.
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Realízate un examen en el que puedas saber tu perfil lipídico.
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Reduce en tu dieta los alimentos ricos en grasas saturadas, colesterol y sodio.
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No fumes y no te expongas al humo del tabaco a diario. Los fumadores tienen más del doble de riesgo en tener un ataque cardiaco.
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Revisa tu presión sanguínea con frecuencia. Si la tienes alta, toma medidas para bajarla.
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Incluye mayor cantidad de verduras y frutas que contengan vitaminas antioxidantes
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Trata de hacer de 30 a 60 minutos de actividad física cuando menos 3 ó 4 veces a la semana.
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Disminuye y controla el consumo de alcohol, ya que puede elevar tu presión sanguínea.
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Y lo más importante de todo, seguir las recomendaciones y tratamiento indicado por tu médico.
Además de un nuevo estilo de vida, consistente en hábitos de alimentación más sanos y ejercicio, todo paciente que reúne 2 o más factores de riesgo es candidato a controlarse con hipolipemiantes del tipo de las estatinas con el debido control farmacológico.
Se recomienda realizar un perfil lipídico cada 6 a 12 meses para poder modificar la medicación.
Fuentes que pueden ser consultadas para obtener más información
Para mayor información puede consultar a las siguientes páginas.
www.todoencolesterol.org
www.ponlecorazon.com
http://www.insp.mx/
http://scielo.unam.mx
Es importante que recuerde que no existe sustituto para el consejo que su médico puede darle, ya que él conoce su historial y lo ha examinado en persona. El servicio e información que aquí presentamos pretende complementar información y ayudarle a comprender algunas implicaciones de esta enfermedad. No tome decisiones en su tratamiento sin consultarlo antes con su especialista.
AstraZeneca México, 2008.
Este contenido es para efectos informativos o de referencia y no es una recomendación médica. La consulta médica es necesaria e indispensable. AstraZeneca México

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