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Epidemiología del padecimiento
Reflujo Gastroesofágico. El reflujo gastroesofágico es una enfermedad en donde se pierde la continencia de un esfínter fisiológico conocido como cardias y que se encuentra en la unión del estómago con el esófago y cuya función es permitir el paso del bolo alimenticio desde la boca al estómago pero impidiendo que este bolo una vez en el estómago regrese hacia el esófago y la boca. Este padecimiento tiene como síntomas, en algunos casos incapacidades y graves daños orgánicos al esófago, pulmones, bronquios, faringe, dientes y al estado nutricional. Se manifiesta principalmente como pirosis (agruras) o acidez gástrica.
El reflujo ocasional es muy frecuente, pocas son las personas que durante su vida no la han padecido. La Enfermedad por Reflujo es una condición crónica, que sólo en pocos casos puede resolverse en forma definitiva con cirugía y en la gran mayoría se puede alcanzar un control satisfactorio con el tratamiento médico apropiado, puede ocasionar otras afecciones como asma (control inadecuado del asma), neumonías recurrentes y faringitis crónica.
Cabe destacar que, en determinado grupo de personas, la incompetencia del esfínter esofágico inferior, puede relacionarse con a presencia de hernia hiatal, la cual es un factor predisponente pero no indispensable ni constante en todos los casos de ERGE.
Los pacientes que tienen problemas de reflujo ácido presentan más daño que aquéllos con reflujo normal, la razón del tipo ácido se debe a factores genéticos. Aunque, el organismo cuenta con mecanismos protectores para defenderse de los efectos nocivos del reflujo ácido. El último factor de defensa con el que cuenta el organismo son las glándulas salivales, ya que la saliva contiene biocarbonato, al ser tragada, neutraliza el ácido que existe en el estómago, haciendo que el fluido sea menos agresivo.
El comportamiento de esta enfermedad en México tiene gran relevancia. De acuerdo a la página oficial de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), el reflujo gastroesofágico es una de las enfermedades más frecuentes entre la población de la nación. Esta afección constituye el 40% del total de las enfermedades gástricas.
Historia Natural de la Enfermedad
Reflujo gastroesofágico en niños. Esta patología no sólo afecta a los adultos, también se presenta en bebés y niños. Sin embargo la diferencia con el adulto es que aquí no hay una pérdida de continencia del esfínter, sino una falta de maduración del mismo, aunque el resultado sea el mismo, regreso del contenido gástrico hacia le estómago, en los casos de los niños su crecimiento normal tenderá a madurar el esfínter y por tanto a “curar” el problema, siendo a la inversa en los adultos, donde al paso del tiempo la trendencia es a tener una mayor pérdida de continencia del esfínter con la consecuente mayor severidad de los síntomas y de la enfermedad .
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Algunos alimentos representan un factor de riesgo al disminuir el tono o fuerza del cardias como: chocolate, comida condimentada, cítricos, refresco, jugos industrializados y comida rápida.
Los síntomas en los lactantes (hasta dos año) son: Regurgitaciones, vómitos, llanto persistente, cólicos, rechazo a la vía oral, baja de peso, falta de crecimiento adecuado, tos persistente (generalmente por las noches o posterior a la alimentación), infección de vías aéreas, espasmo bronquial (como una crisis asmática), neumonías y sangrados.
En los mayores de 2 años son: Regurgitaciones, vómitos, dolor abdominal (principalmente en la boca del estómago), bajo peso, falta de crecimiento adecuado, tos persistente, infecciones de vías aéreas superiores de repetición, espasmo bronquial, neumonías y sangrados.
Aunque el diagnóstico puede realizarse con la historia clínica y la exploración física por un médico, idealmente Pediatra o Gastroenterólogo Pediatra, pueden ser necesarios estudios complementarios para evaluar si hay daño en estómago, esófago o duodeno, alteraciones anatómicas que favorezcan la enfermedad o ser precisos en cuanto a la severidad de la enfermedad, los siguientes métodos pueden ser empleados:
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Serie esófago gastro duodenal: Este estudio sirve para valorar la integridad anatómica del tracto gastrointesinal superior que consta del esófago, estómago y duodeno (última porción del intestino delgado).
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Endoscopía: Análisis que utiliza un tubo pequeño y flexible con luz y una cámara en la punta para observar mediante un monitor la parte interna del tracto digestivo superior.
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Ph metría esofágica: Estudio empleado para medir el ácido que se regresa del estómago en el esófago, los expertos lo realizan mediante la introducción de un pequeño cateter con un sensor en la punta, así miden el número de reflujos ácidos en el esófago por 24 horas.
Los tratamientos que existen para los niños dependen de la gravedad de cada caso y causa y van desde modificaciones en las fórmulas, medicamentos y en escasos casos muy severos la cirugía.
Reflujo gastroesofágico en adultos. Los factores de riesgo para el desarrollo de reflujo en los adultos difieren un poco al de los niños, por ejemplo, el modo de vida es uno de ellos, el sobrepeso y el tabaquismo aumentan la presión intra-abdominal sobre el esfínter y disminuyen la fuerza del esfínter respectivamente, la alimentación puede ser también un factor que propicie la pérdida de continencia del esfínter.
Los alimentos que pueden resultar riesgosos son el chocolate, la pimienta, las especias, la menta, las grasas, el café y las bebidas alcohólicas. Por otra parte, el tabaco es otro factor de riesgo porque relaja el esfínter. Además, también pueden afectar las situaciones que elevan la presión intra-abdominal.
Signos y Síntomas de la enfermedad
Cabe destacar que no en todos los casos se manifiestan síntomas, a continuación te los presentamos:
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Sensación de quemazón o ardor detrás del esternón (agruras o pirosis): Este síntoma es el más común, se manifiesta con más frecuencia por el consumo de chocolate, alcohol, café, tabaco y grasas.
Para un diagnóstico preciso, los especialistas se basan en la sintomatología del paciente, los pasos a seguir son exploraciones encaminadas a conocer la existencia o no del reflujo, observar la presencia o no de complicaciones derivadas por reflujo y, por último, el descarte de lesiones que clínicamente se parecen al reflujo. También, emplean radiografías y gastroscopios o endoscopía digestiva superior (introducción de un tubo con una cámara de video en la punta a través de la boca para llegar al estómago) y la medición del ácido que regresa desde el estómago hacia el esófago, lo cual se realiza en un período de 24 hrs. a través de la colocación de una sonda con electrodos especiales para medir el ácido que se conecta a un sistema de grabación continuo que el mismo paciente lleva durante el día de estudio (colgado habitualmente a la cintura)
Tratamiento Farmacológico y no farmacológico
De manera general las medidas que reduzcan la presión intra-abdominal como bajar de peso, evitar uso de ropa ajustada a la cintura y ejercicio intenso abdominal pueden efectivamente mejorar los síntomas, los cambios de hábitos en comer o beber no tienen ningún efecto sobre la evolución de la enfermedad, si bien al identificar factores desencadenantes de síntomas y evitarlos mejora la percepción del paciente sobre el padecimiento, lo cierto es que si hay ya una pérdida de continencia del esfínter esto puede ser incluso contraproducente en tanto hay la sensación de una falsa mejoría por disminución de los síntomas pero esto no se relaciona necesariamente con la existencia e incluso la evolución de lesiones esofágicas llegando incluso a complicaciones serias.
En todos los casos de enfermedad documentada se requiere de un tratamiento indicado por un médico idealmente Gastroenterólogo o Internista y de un cuidadoso seguimiento, especialmente si en la evaluación inicial se detectaron lesiones esofágicas, en todos los casos no se recomienda el uso por cuenta propia de antiácidos por la posibilidad de sólo enmascarar lesiones y retrasar diagnósticos, particularmente en quienes sin importar la intensidad de los síntomas, estos se presentan más de dos veces por semana.
Siempre que existan los siguientes datos asociados a los síntomas:
Pérdida inexplicable de peso
Anemia
Vómito con sangre
Evacuaciones oscuras y disminuidas de consistencia
Si el paciente tiene más de 40 años
La evaluación médica debe ser impostergable, incluso si los remedios habituales mejoran o eliminan los síntomas.
Es importante que recuerde que no existe sustituto para el consejo que su médico puede darle, ya que él conoce su historial y lo ha examinado en persona. El servicio e información que aquí presentamos pretende complementar información y ayudarle a comprender algunas implicaciones de esta enfermedad. No tome decisiones en su tratamiento sin consultarlo antes con su especialista.
AstraZeneca México, 2008.