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Epidemiología del padecimiento
La depresión es una enfermedad que afecta el organismo (cerebro), el ánimo, y la manera de pensar. Un tipo de depresión es el trastorno bipolar, que se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión).
Se estima que unos 10 millones de personas en México sufren depresión cada año, y que el 25% de todas las mujeres y el 12% de los hombres en nuestro país experimentarán algún episodio de depresión en algún momento de su vida.
Cerca de 1 de cada 10 adultos mexicanos padece esta enfermedad.
En cuanto al trastorno bipolar, aproximadamente el 1% de la población lo padece. Entre el 20 y el 30% de los pacientes adultos bipolares declaran haber tenido su primer ataque maníaco antes de los 20 años. El trastorno bipolar afecta por igual a hombres y mujeres (aunque las mujeres son más propensas a la depresión que a la manía), y comienza a menudo en la adolescencia o juventud.
Las cifras indican que tan sólo en el 2005 se atendieron 4556 personas por depresión mayor a 2797 por trastorno bipolar. En este año existieron tres fallecimientos por depresión mayor.
Historia Natural de la Enfermedad
Actualmente, la causa exacta de la depresión sigue sin aclararse. La explicación más probable es que se debe a una falta de equilibrio de ciertos mensajeros químicos (neurotransmisores) del cerebro.
Los neurotransmisores, de los que existen alrededor de 30, transfieren mensajes entre células nerviosas del cerebro. Cierta evidencia sugiere que la depresión es causada por una deficiencia en dos neurotransmisores denominados noradrenalina y serotonina.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, probablemente no es suficiente con sólo tener estos genes para que se produzca la depresión por sí sola. Situaciones de tensión pueden exacerbar esta vulnerabilidad.
La depresión puede ser provocada por un gran número de factores como el desempleo, luto, aislamiento social o incluso una enfermedad física severa.
Por otro lado, los estudios muestran que del 80 al 90 por ciento de las personas que sufren trastorno bipolar tienen parientes con alguna forma de depresión. Es posible, también, que las personas puedan heredar la tendencia a desarrollar la enfermedad, la cual puede entonces ser causada por factores ambientales.
Otras investigaciones sugieren que el padecimiento puede ser causado por un desequilibrio bioquímico, lo cual altera el ánimo de la persona. Este desequilibrio puede ser por causa de una producción irregular de hormonas o de un problema con ciertos neurotransmisores.
Tanto la depresión como el trastorno bipolar son causas importantes de discapacidad en adultos jóvenes. Un episodio maníaco origina una gran discapacidad en las actividades habituales de la persona que lo padece. Normalmente la persona está exaltada y "fuera de razón", y no sigue las normas adecuadas en sus conductas laborales, sociales o de estudios. Mientras que los episodios depresivos pueden aumentar el riesgo de:
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Suicidio
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Abuso de alcohol y otras sustancias
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Problemas en actividades académicas
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Divorcio
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Falta de productividad en el trabajo o pérdida de éste
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Rechazo de amigos y familiares, o sentimientos de soledad.
Signos y Síntomas de la enfermedad
Estas enfermedades afectan a las personas de diferentes maneras, y los signos y síntomas varían de una persona a otra. La mejor forma de reconocerlas es buscando los síntomas específicos:
Episodios depresivos, por dos semanas, con características parecidas a un episodio depresivo mayor. Las fases depresivas cursan con:
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Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
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Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío" en forma persistente.
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Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
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Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
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Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar "en cámara lenta."
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Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
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Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.
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Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.
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Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
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Inquietud, irritabilidad.
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Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.
Episodios de normalidad o eutimia (humor o ánimo normal).
Episodios maníacos, con los siguientes síntomas:
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Autoestima exagerada, ideas o sensaciones de grandeza.
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Disminución de la necesidad de dormir.
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Ganas de hablar, mucho más de lo que es necesario.
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Sensación de pensamiento acelerado.
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Gran distractibilidad, pasando de una a otra cosa con facilidad.
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Aumento de la actividad (en el trabajo, en los estudios, en la sexualidad, etc.)
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Conductas alocadas, implicándose la persona en actividades más o menos placenteras, pero que suponen alto riesgo (compras excesivas, indiscreciones sexuales, inversiones económicas, etc.)
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Euforia anormal o excesiva.
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Irritabilidad inusual.
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Energía excesivamente incrementada.
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Falta de juicio.
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Comportarse en forma inapropiada en situaciones sociales.
Tratamiento Farmacológico y no farmacológico
Con los medicamentos adecuados, educación, y apoyo (terapia, grupos de apoyo, familiares y amigos que entiendan la enfermedad), estos padecimientos pueden ser tratados en forma efectiva. Aún así, es importante que el paciente tenga su padecimiento bajo control. Esta es una lista de factores importantes a considerar para lograrlo:
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Acudir a consulta con el especialista
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Trabaja en conjunto con tu médico y algunas otras personas dentro de los servicios de salud o los grupos de apoyo que puedan ayudarte.
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Aprende a saber pedir y recibir ayuda de familiares y amigos.
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Habla con el consejero, médico o alguna otra persona de los grupos de apoyo en forma regular.
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Acude a todas tus citas y ten un calendario para planear todas tus actividades.
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Toma los medicamentos exactamente como se recetaron.
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Comparte momentos de calidad con algún amigo con quien poder hablar.
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Realiza ejercicio para ayudarte a estar relajado, reduciendo el estrés y manteniéndote con un enfoque claro.
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Participa en actividades creativas, placenteras y entretenidas.
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Lleva un registro de tus pensamientos y sentimientos en un diario.
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Evita las drogas y el alcohol.
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Pasa tiempo al aire libre.
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Mejora tu alimentación evitando excesos en cafeína, azúcar y comidas muy saladas.
Fuentes que pueden ser consultadas para obtener más información
Para mayor información puedes consultar las siguientes páginas:
www.nlm.nih.gov
www.nimh.nih.gov
www.depression.org
www.mentalhealthamerica.net
www.affp.org
Es importante que recuerde que no existe sustituto para el consejo que su médico puede darle, ya que él conoce su historial y lo ha examinado en persona. El servicio e información que aquí presentamos pretende complementar información y ayudarle a comprender algunas implicaciones de esta enfermedad. No tome decisiones en su tratamiento sin consultarlo antes con su especialista.
AstraZeneca México, 2008.
Este contenido es para efectos informativos o de referencia y no es una recomendación médica. La consulta médica es necesaria e indispensable. AstraZeneca México

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