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Epidemiología del padecimiento
La presencia de la enfermedad acido-péptica en la población mexicana es de gran seriedad. Y es que, en Octubre de 2007, el Instituto Mexicano del Seguro Social, dio a conocer que cerca de 15 mil mexicanos mueren por úlcera péptica a causa de sus complicaciones.
Por otro lado, el Ilustre Colegio de Médicos de Madrid, dio a conocer que la actual situación de España es preocupante, estudiosa que de acuerdo al colegio, el 40% de ancianos de dicha nación que acude a consulta de geriatría es a causa de enfermedad ácido-péptica. Además, una de cada dos personas de edad avanzada es diagnosticada por este padecimiento.
Diversos especialistas de instituciones de todo el mundo, coinciden en que cerca del 10% de la población mundial, en algún momento de sus vidas, desarrollarán una o más úlceras pépticas, y que dicha situación será más frecuente en aquéllos que oscilen entre los 50 y 60 años de edad.

Historia Natural de la Enfermedad
El nombre de “Enfermedad ácido-péptica” podría llegar a confundirlo porque aparentemente hace alusión a una sola patología, sin embargo, no es así, ésta es una enfermedad que se conforma de las siguientes afecciones: Reflujo Gastroesofágico, Gastritis, Úlcera Gástrica, Úlcera duodenal y Síndrome de Zollinger-Ellison. Cabe destacar que la úlcera péptica y el reflujo gastroesofágico son las afecciones más comunes.
Cuando se dice que una persona tiene enfermedad ácido-péptica, el factor común de daño corresponde a la acción del ácido clorhídrico que se procude normalmente en el estómago, contrario a lo que pudiera pensarse sólo en muy raras ocasiones el daño es consecuencia de un “exceso” en la producción de ácido, en la gran mayoría de los casos, la agresión al estómago o estructuras vecinas como esófago o duodeno se produce por una pérdida de los elementos de continencia del estomágo (Enfermedad por Reflujo), infecciones gástricas o duodenales, consumo asociado de antiinflamatorios y en todos estos casos un desequilibrio entre los mecanismos de defensa al ácido (disminuyen) con la presencia habitual (sin cambios) del ácido clorhídrico.

Signos y Síntomas de la enfermedad
Por ser un padecimiento que se forma de distintas enfermedades le presentaremos de manera desglosada la temática y sintomatología de cada una de ellas.
Reflujo gastroesofágico. Esta enfermedad es el reflujo del ácido estomacal (regreso de ácido) hacia el esófago por medio del esfínter. Las complicaciones que provoca a nuestro organismo son: daños orgánicos al esófago, a los pulmones, a los bronquios, a la faringe, a los dientes y al estado nutricional.
Dichas complicaciones se presentan por el frecuente contacto que mantiene el ácido con el esófago, lo que provoca irritación, lesión por quemadura y cicatrización de la zona, si el proceso es recurrente se corre el riesgo de conducir a un estrechamiento y además ser un factor de riesgo para desarrollo de cáncer esofágico.
El principal y más frecuente síntoma que se manifiesta ante esta afección son las nombradas “agruras” producidas por la sensación de quemadura en la parte central del pecho, el enfermo habitualmente experimenta este síntoma después de las comidas abundantes (comidas pesadas), del consumo de alcohol y al adoptar posturas horizontales (recostarse tras una comida).
Gastritis. La gastritis es una enfermedad que inflama la superficie interna de nuestro estómago. La bacteria Helicobacter Pylori es el agente que provoca este padecimiento digestivo; también está implicada con el desarrollo de la úlcera gástrica y duodenal. Los síntomas son ardor, dolor, distensión y trastornos digestivos en general. Para el diagnóstico de esta enfermedad, los especialistas visualizan la mucosa gástrica por medio de una endoscopia o por estudios radiográficos.
Por mucho tiempo, los especialistas médicos atribuyeron el desarrollo de esta enfermedad a la hipersecreción ácida gástrica, al estrés, al tabaquismo y a los medicamentos (analgésicos). Pero, hasta hace 12 años que fue el descubrimiento de la existencia de la bacteria Helicobacter Pylori (uno de los principales causantes de la gastritis), cambió el enfoque clínico, epidemiológico y terapéutico de la enfermedad. Varias investigaciones han demostrado que existe una fuerte relación entre el Helicobacter pylori y esta enfermedad digestiva.
Úlcera gástrica y Duodenal (Úlceras pépticas). Una úlcera es cuando una parte de nuestro aparato digestivo presenta una erosión cuya profundidad alcanza las capas intermedias de la pared del estómago y mide como mínimo 5 milímetros de diámetro.
Los problemas de salud que trae una úlcera gástrica a nuestro aparato digestivo son perforaciones en el estómago y la comunicación a otros órganos como el páncreas, lo que resulta totalmente nocivo. En muchas ocasiones, el cáncer gástrico puede ser confundido por este tipo de úlcera, por ello es que los especialistas, con la finalidad de brindarnos un diagnóstico confiable, realizan una endoscopia y una biopsia.
La úlcera duodenal es igual a la gástrica, la única diferencia es que ésta se ubica en el duodeno, que es la primera parte de nuestro intestino delgado y la cual recibe todo el contenido gástrico rico en ácido.
Las úlceras pépticas no siempre presentan síntomas, aunque la comida puede aumentar el dolor en el caso de la úlcera gástrica, pero cuando es úlcera duodenal los alimentos aportan sensación de alivio. Los síntomas son dolor corrosivo, cólicos, náuseas, vómito, pérdida de apetito, distensión y eructos.
Síndrome de Zollinger- Ellison. Esta rara enfermedad es ocasionada por un tumor benigno que produce grandes cantidades de la hormona Gastrina, la cual funciona para estimular a las células del fundus gástrico para la producción de ácido clorhídrico. Pero, la excesiva producción de esta célula puede sobrepasar los mecanismos de defensa de nuestro estómago y provocar úlceras de difícil control.
Si llegara a desarrollar Síndrome de Zollinger- Ellison los síntomas que experimentaría son dolor abdominal y diarrea. Aunque, los especialistas, a la hora del diagnóstico, toman en cuenta que la persona no muestre síntomas, en su lugar observan si hay ulceración severa en el estómago y en el intestino delgado.
Cabe señalar que los síntomas generales comunes de la enfermedad ácido péptica son sensación de ardor en el epigastrio, sensación de vació, distensión abdominal y agruras.
Tratamiento Farmacológico y no farmacológico
El tratamiento para la enfermedad acido péptica varía de acuerdo al cuadro clínico de la persona, sólo la evaluación detenida por un médico, idealmente Gastroenterólogo o Internista, permitirá llegar a un diagnóstico preciso sobre el tipo de Enfermedad Ácido Péptica y de ahí definir el mejor tratamiento que puede incluir medicamentos para controlar la producción de ácido, eventualmente combinación de estos con esquemas apropiados de antibióticos, e incluso planes de seguimiento pues la enfermedad es crónica y recidivante, así como produce complicaciones sin molestias pero que son factor de riesgo para problemas tan serios como Cáncer de esófago, por lo que se requiere en casos de complicaciones con lesiones premalignas, una vigilancia estrecha de la evolución de tales lesiones.
Las medidas generales más adecuadas en la Enfermedad Ácido Péptica son bajar de peso, y es que el aumento en la grasa corporal y abdominal facilita el reflujo, limitar el uso de antiinflamatorios no esteroideos, evitar comidas abundantes y no recostarse inmediatamente después de ingerir alimento, higiene de alimentos y personal lavando frutas y verduras, así como las manos antes de comer y después de ir al baño.
Fuentes que pueden ser consultadas para obtener más información
Si requieres más información respecto a esta enfermedad puedes consultar los siguientes sitios.
www.grupomundomedico.com
www.e-cienciaytecnologia.gob.mx
www.chopo.com.mx
www.saludymedicinas.com.mx
Es importante que recuerde que no existe sustituto para el consejo que su médico puede darle, ya que él conoce su historial y lo ha examinado en persona. El servicio e información que aquí presentamos pretende complementar información y ayudarle a comprender algunas implicaciones de esta enfermedad. No tome decisiones en su tratamiento sin consultarlo antes con su especialista.
AstraZeneca México, 2008.