
Síndrome Metabólico
La clave del síndrome metabólico es la existencia de un estado de insulinoresistencia, que ocasiona secundariamente una elevación de la cifra de insulina en la sangre, por encima de los valores normales.
:: Detalle
Epidemiología del padecimiento
El síndrome metabólico engloba enfermedades como la diabetes, obesidad, hipertensión, colesterol y triglicéridos elevados, que a su vez son causantes de padecimientos cardiovasculares. Tales enfermedades son responsables de aproximadamente 44.1% de las muertes en mujeres y del 44.7% de los decesos femeninos en nuestro país.
De acuerdo al Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el 37.7% de los mexicanos presenta síndrome metabólico.
Historia Natural de la Enfermedad
La clave del síndrome metabólico es la existencia de un estado de insulinoresistencia, que ocasiona secundariamente una elevación de la cifra de insulina en la sangre, por encima de los valores normales. Este exceso de insulina al actuar, durante años, sobre determinados órganos y tejidos va ocasionando las alteraciones que constituyen las principales manifestaciones del síndrome: sobrepeso, diabetes, dislipidemia, hipertensión y aterosclerosis. Hoy se consideran también componentes del síndrome metabólico, otras alteraciones, como la elevación de las proteínas de la inflamación (proteína C), el aumento del ácido úrico en sangre y las anomalías de los factores de la coagulación.
La insulina es una hormona que produce el páncreas. Su principal función es hacer que el organismo utilice correctamente la glucosa de los alimentos, con el fin de servir como fuente de energía para todas las actividades orgánicas. Sin embargo, en algunas ocasiones, los tejidos dejan de responder a la insulina y es porque las células están sobrecargadas de grasa; entonces, los niveles de esta hormona no son suficientes para permitir que la glucosa entre a las células, a lo cual el páncreas responde secretando más insulina.
A esta situación se le conoce como resistencia a la insulina.
Se sabe que la obesidad, la inactividad física y los factores genéticos promueven el desarrollo de esta condición, la cual conduce a otros problemas sistémicos, como niveles elevados de azúcar y triglicéridos en sangre, disminución de niveles de colesterol bueno e hipertensión arterial.
Padecer sobrepeso u obesidad desencadena este síndrome, ya que a medida que se sube de peso, múltiples factores aumentan imperceptiblemente. Además de exceso de peso con acumulación en la región abdominal, una persona que tiene síndrome metabólico, se siente lenta después de comer, es inactiva, y se le ha diagnosticado presión alta e hipercolesterolemia. Aunque no necesariamente debe tener todos los síntomas, sí varios de ellos.
Son todos estos factores, en conjunto, los que se asocian al síndrome metabólico, con lo que se eleva el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2, cardiopatía coronaria, ataque cardíaco o apoplejía.
Signos y Síntomas de la enfermedad
Los pacientes con síndrome metabólico no sienten ningún síntoma. Pero hay signos que pueden indicar a los médicos un diagnóstico de síndrome metabólico. Los médicos buscarán una conjunción de los siguientes factores:
Obesidad central, es decir, una cintura de más de 40 pulgadas (102 cm) para los hombres y 35 pulgadas (88 cm) para las mujeres.
Dificultad para digerir un tipo de azúcar denominado “glucosa” (intolerancia a la glucosa). Los pacientes con síndrome metabólico, generalmente tienen hiperinsulinemia o diabetes tipo 2.
Niveles elevados de lipoproteínas de baja densidad (LDL o “colesterol malo”) y triglicéridos en la sangre.
Niveles bajos de lipoproteínas de alta densidad (HDL o “colesterol bueno”) en la sangre.
Presión arterial alta (hipertensión arterial).
Tratamiento Farmacológico y no farmacológico
El mejor tratamiento para revertir el síndrome metabólico incluye cambios en la dieta para limitar el consumo de calorías y grasa, aumentar el ejercicio y modificar los patrones o hábitos alimentarios.
Además de estos cambios, el médico puede prescribir medicamentos para tratar las diferentes enfermedades relacionadas con el síndrome. Así, si la presión arterial está alta, los pacientes reciben medicamento para bajarla; también, los fármacos deben ser recetados para tener los niveles de colesterol y azúcar en la sangre bajo control.
Otras recomendaciones son:
La dieta tiene que ser rica en fibra, pobre en colesterol, baja en sal y con varias porciones de frutas, verduras y pan de granos integrales todos los días.
Evitar los carbohidratos refinados, como la sucrosa y la fructosa; en cambio, preferir los carbohidratos complejos, como los cereales integrales, frutas y vegetales.
Reducir el consumo de grasas saturadas (grasa animal, mantequilla, etc.).
Consumir grasas monoinsataruradas, como el aceite de oliva; y grasas poliinsatauradas, que pueden ser los ácidos omega 3, presentes en el pescado.
La ingesta de proteínas debe ser la adecuada, sin excesos.
Realizar ejercicio aeróbico de intensidad moderada, como caminar rápido, la mayor parte de la semana, por lo menos 30 minutos diarios. Combinar esta actividad con entrenamiento de resistencia tres veces a la semana.
Combatir la obesidad. Bajar tan sólo el 10% del peso corporal excesivo, mejora la sensibilidad a la insulina, es decir, reduce la resistencia a ella, así como también otros factores de riesgo que se relacionan con este síndrome.
No fumar, no exponerse al humo de tabaco ni utilizar productos de nicotina.
No beber alcohol.
Evitar el estrés y el sedentarismo.
Fuentes que pueden ser consultadas para obtener más información
Para mayor información puede consultar las siguientes páginas:
www.azprensa.com
www.americanheart.org
www.aafp.org
www.fundaciondelcorazon.com
Es importante que recuerde que no existe sustituto para el consejo que su médico puede darle, ya que él conoce su historial y se ha examinado en persona. El servicio e información que aquí presentamos pretende complementar información y ayudarle a comprender algunas implicaciones de esta enfermedad. No tome decisiones en su tratamiento sin consultarlo antes con su especialista.
AstraZeneca México, 2008.

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